Una historia de lucha y esperanza: Margarita pasó 137 días en Unidad Coronaria del HAC
11 septiembre, 2026
En el Hospital de Alta Complejidad “Pte. Juan Domingo Perón”, gracias al Sistema de Salud Pública que sostiene el Gobierno Provincial y al trabajo incansable del equipo de profesionales, una paciente pudo recuperar su salud y volver a abrazar a su familia tras batallar alrededor de cinco meses.
Se trata de Margarita, una mujer de 79 años, con antecedentes de hipertensión, tabaquismo, obesidad y enfermedad coronaria previa, que ya contaba con un stent colocado. Ingresó al hospital por un fuerte dolor de pecho, una angina inestable, es decir, una situación crítica en la que el corazón deja de recibir sangre oxigenada de manera adecuada.
El Dr. Exequiel Escalante, cardiólogo de la Unidad Coronaria, contó cómo fue el proceso “La paciente fue sometida a una cirugía de triple bypass, un procedimiento en el que se utilizan arterias del pecho y venas de las piernas de la propia persona para crear nuevos caminos que permitan que la sangre vuelva a circular y oxigenar el corazón”.
La cirugía tuvo un resultado favorable, pero el camino recién empezaba. Debido a sus antecedentes y a distintas complicaciones, Margarita permaneció internada 137 días en la Unidad Coronaria. Atravesó complicaciones como acumulación de líquido en el tórax que requirió varias intervenciones de drenaje, infecciones que necesitaron tratamiento antibiótico prolongado, y una complicación grave y potencialmente mortal, un tromboembolismo pulmonar, que requirió tratamiento con anticoagulantes y que, a su vez, generó sangrados que demandaron múltiples transfusiones.
Fueron meses de decisiones médicas tomadas día a día, de trabajo en conjunto entre los servicios de Cirugía General, Cirugía Cardiovascular, Cardiología, Enfermería, Kinesiología, Fonoaudiología, Nutrición y Salud Mental. Un verdadero equipo multidisciplinario que, como destacó el Dr. Escalante, “Gracias a Dios, logró llevar todo por el camino exitoso”.
Finalmente, Margarita pudo recibir el alta, feliz y acompañada por su familia, que estuvo presente y firme durante todo este proceso. El seguimiento continúa con controles domiciliarios y consultas programadas, porque, aunque el alta llegó, el acompañamiento no termina.
Esta historia es un testimonio del compromiso del Sistema Sanitario y de la calidad humana y profesional de quienes trabajan cada día en el Hospital de Alta Complejidad, que permite que cada vez más pacientes tengan la oportunidad de seguir mejorando su calidad de vida, incluso frente a los desafíos más difíciles.
Una historia de esfuerzo, ciencia y amor familiar, que demuestra que, con equipo, dedicación y esperanza, los caminos más difíciles también pueden tener un final feliz.